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En el mundo de la alimentación natural, la miel de abeja resalta como un néctar dorado que endulza nuestras vidas desde tiempos inmemorables.

Sin embargo, ¿cuánto sabemos realmente sobre este elixir natural? A medida que exploramos este super alimento, nos encontramos con una inmensidad de mitos que rodean a este regalo de la naturaleza.

La miel, lejos de ser solo un endulzante natural, contiene secretos que han llamado la atención de civilizaciones enteras a lo largo de la historia.

Desde sus características como alimento hasta sus propiedades medicinales, la miel es mucho más que un capricho culinario. No obstante, aunque este super producto aporta beneficios al cuerpo, muchas personas lo catalogan como un “alimento milagroso” de forma errónea.

Por ello, en Feria Nativa, desentrañaremos los mitos detrás de la miel de abeja.

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Mitos sobre la Miel de Abeja

1. La miel de abeja cristalizada está vencida o mala

Uno de los mitos más resonados dentro del consumo de este alimento es que la miel cristalizada está mala o vencida para el consumo. Sin embargo, esto no es cierto.

La cristalización es un proceso natural propio del alimento que ocurre cuando los azúcares de la miel se separan y forman cristales.

La miel cristalizada es segura para comer y contiene las mismas propiedades y sabor que en su estado líquido. Incluso, algunas personas prefieren la miel cristalizada por su textura más cremosa.

Asimismo, la cristalización de la miel es un gran indicador de que ese producto es miel pura y natural. Si en la miel que usted consume no ocurre este proceso, probablemente se trate de una miel adulterada.

Para volver la miel líquida otra vez, solo deben calentarla a “baño maría” o en el microondas.


2. La miel caduca

La miel es un alimento que puede durar años sin estropearse. Esto se debe a que este alimento contiene poca agua en su composición; por lo tanto, las bacterias no pueden aparecer.

Otro aspecto a considerar es que el pH de la miel es ácida para diversos microorganismos que pueden caducar los alimentos.

3. La miel no es azúcar

Seguramente, has escuchado esto al reemplazar el azúcar por la miel de abeja como tu endulzante. La verdad es que esto es falso.

En la composición de la miel, se encuentran diferentes tipos de azúcares, entre las que resalta la glucosa. Por lo tanto, la miel también eleva los niveles de azúcar en la sangre.

Sin embargo, esto no quiere decir que la miel sea un alimento peor o igual al azúcar. De hecho es todo lo contrario. La miel de abeja es un producto rico en antioxidantes, vitaminas y minerales que ayudan a reducir la presión arterial y mejorar la salud cardiovascular.

Asimismo, el propóleo, componente de la miel, contiene propiedades que mejoran los niveles de colesterol y triglicéridos. También, la miel eleva los niveles de adiponectina, hormona para mejorar la regulación de la glucosa en la sangre.

Por lo tanto, la diferencia entre la miel y el azúcar consisten en que; mientras el azúcar solo aporta glucosa al cuerpo, la miel brinda antioxidantes, vitaminas, minerales y beneficios para la salud.

No obstante, no es recomendado el consumo de miel de abeja en personas con diabetes.

4. La miel debe ser líquida

A diferencia de lo que piensan muchas personas, la miel de abeja puede variar en diferentes consistencias. Como explicamos anteriormente, este alimento puede cristalizarse y volverse duro.

No obstante, la miel derretida o en su estado más conocido, puede ser espesa o líquida. La densidad de este alimento depende de distintos factores que no comprometen su calidad ni sus propiedades nutricionales.

Por ello, una miel será más espesa o líquida dependiendo de si el néctar proviene de las flores o de los árboles, la estación, la humedad, etc.

5. La miel de abeja baja de peso

Uno de los mitos más controversiales sobre este alimento: ¿la miel de abeja adelgaza? La respuesta es no.

En su mayoría, la miel está compuesta por azúcares. Por lo tanto, es un alimento con un aporte elevado de calorías y no podemos etiquetarla de inmediato como un alimento que te hará perder peso. 

Sin embargo, a pesar de su contenido calórico, la miel sí puede ayudarte a bajar de peso, siempre y cuando se siga una dieta diseñada para tal objetivo. 

La miel es un alimento que endulza más que el azúcar tradicional, lo que significa que se necesita menos cantidad para obtener el mismo dulzor. En consecuencia, en la comparación calórica, la miel aporta menos cantidades que el azúcar convencional.

Asimismo, la miel de abeja también puede ayudar a controlar el apetito.

No obstante, la clave está en el equilibrio. Aunque la miel pueda ser un alimento estratégico en la pérdida de peso, el evitar los excesos y la actividad física siempre tendrán un papel clave en este proceso. 

6. Se debe evitar usar cucharas de metal con la miel

Quienes consumen muy a menudo la miel de abeja, mencionan que se debe utilizar cucharas de madera para manipular este alimento.

Esta idea se encuentra basada en que la acidez de la miel puede ocasionar oxidación en las cucharas metálicas y, en consecuencia, malograr el alimento.

Sin embargo, este proceso no ocurre de inmediato y mucho menos en los segundos que uno demora en servirse una cuchara de miel.

Para que la oxidación suceda, se debe dejar la cuchara de metal dentro de la miel de abeja por mucho tiempo. Esto si es una práctica desaconsejable, ya que afecta a las propiedades y características de la miel de abeja.

 

 

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