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A diario acudimos a hacer compras, posiblemente al supermercado, mercados locales o bodegas, pero pocas veces nos preguntamos de qué manera es que nuestras decisiones de compras influyen en nuestro entorno. 

A lo largo de este artículo se explicará por qué es conveniente tomar conciencia de nuestro consumo y como podemos contribuir a reducir la brecha social y económica en las zonas rurales.

Algo muy necesario si se toma en cuenta la coyuntura actual Post Pandemia, que atraviesa el Perú en el ámbito económico.

Pobreza en zonas rurales del Perú

Con un breve preámbulo partimos con cifras del INEI que revelan que una importante proporción de la pobreza rural se concentra en la sierra, espacio geográfico donde se desenvuelven, mayoritariamente, los agricultores familiares.

Según estas cifras, mientras la tasa de pobreza rural al 2017 en la costa es de tan solo 25%, en la sierra está proporción es de casi el doble (49%).

En esta línea, la mayor problemática que enfrentan los agricultores familiares es el insuficiente acceso a capital, insumos, mercados, vías de comunicación, servicios de información e innovaciones agrarias, lo cual limita la competitividad y rentabilidad de su actividad productiva. 

En este contexto es donde surge la pregunta, ¿cómo ayudar a amortiguar este incremento en las poblaciones rurales? 

Consumo local, apoyo al pais

El consumo local es un concepto que se traducen en la colaboración entre diversas economías sirviéndose de productos pertenecientes a la misma geografía, localidad o región. 

Este tipo de consumo es la otra alternativa, la otra cara de la moneda, con respecto al modelo de comercio que impera en la actualidad. 

Detrás del modelo de consumo en las grandes corporaciones existe una multitud de intermediarios que intervienen entre los productores y los consumidores, y que interponen una gran barrera desde la producción hasta el consumidor final (procesamiento, transporte y consumo). Este proceso largo, evidentemente, encarece los costes del producto.

No obstante, el consumo local dispone de otra serie de elementos que contribuyen a las relaciones y al comercio sostenible sin necesidad de una secuencia de intermediarios que intervienen para que el producto aumente su precio y finalmente llegue a los comercios.

Además, en el consumo local resalta la posibilidad de conocer mejor el origen de lo que se come y a quién va a beneficiar directamente. La cercanía de los productores permite acceder mejor a esta información.

 

Impulso a los productores y emprendedores peruanos

Apoyar a los pequeños productores de las zonas rurales del Perú también impide que las empresas dueñas de las grandes cadenas y superficies comerciales impongan sus leyes sobre precios de venta al público, lo que incluye costes de producción, intermediarios, distribución, entre otros. 

Con el comercio local se reduce el número de intermediarios entre productor y consumidor y, por ende, el precio pagado al productor es el que realmente le corresponde, haciendo que sea más competitivo y los productos de mejor calidad.

Asimismo, la demanda de productos y servicios locales repercute en los pequeños emprendedores, favoreciendo a la creación de pequeñas empresas y puestos de trabajo en nuestra zona geográfica. A mayor variedad de empresas, mayor variedad de productos y servicios para que los precios sean más justos y competitivos. 

 

 

Una mano al medio ambiente

Cuando se realizan las compras de productos locales se favorece no solo a la economía local, también a la reducción de la contaminación.

El consumo de productos de km 0 reduce de forma considerable el transporte de mercancías, provocando el descenso del número de camiones o barcos que surcan los mares y carreteras y también el número de km que se recorren.

Con ello se produce un ahorro muy considerable de la energía necesaria para transportarlos así como de los combustibles fósiles, de los mayores contribuyentes netos al aumento de la contaminación y la emisión de gases de efecto invernadero. 

 

 

Ganancias para la comunidad

El dinero generado por consumir local significa una ganancia que se redistribuye sobre la población local en forma de beneficios monetarios para los productores, creación de capacidad adquisitiva, sostenibilidad y desarrollo local.   

En el Perú, según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), en la Agricultura Familiar (AF) laboran más de tres millones de personas (83% de la fuerza laboral agrícola) y genera cerca del 80% de los productos alimenticios que se consumen en el mercado nacional.

Es por eso que, en suma, entendiendo la magnitud de la importancia económica y social que tiene la agricultura familiar es que se concentran los esfuerzos para que con el consumo de productos peruanos se reduzca la pobreza en las zonas rurales y, de esta manera, se ayude a la económia rural. 

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